El libro: ayer, hoy y mañana…

Todo comenzó en una hermosa mañana de invierno después de que Ana publicara un artículo en su blog titulado: “¿Es un libro digital un libro? Respondí afirmativamente a su pregunta diciendo que el lector no me interesaba bastante, porque eso provocaría la desaparición del libro de papel. En el sendero, quería escribir un texto sobre esta cuestión. Además, antes de que les diga por qué pienso que el libro de papel clásico por último desaparecerá, es lo que pienso del lector.

¿Es un libro digital un libro?

Sencillamente diría que sí. ¿Entonces por qué no me agrada la luz de lectura? ¿Pero quién dice que no lo amo? Inclusive pienso que, quizás, para comprarme esta clase de gadget algún día. De hecho, estoy pensando en hallar un lector para los libros que no quiero en mi biblioteca, como algunos libros políticos que terminan siendo usados para sostener una mesa, una cama… No veo ninguna ironía en mis comentarios ilógicos, porque estoy comenzando a preguntarme qué podré utilizar más adelante para sostener mis muebles.

Lo habréis comprendido, yo también y más que nada amo el libro como un elemento, un elemento que deseo poseer, tener en mi biblioteca. Entonces, si termino consiguiendo una luz de lectura será para un uso bien definido, con limite y que en el final no es lo que imaginaba al inicio.

“No existe la duda de que el paraíso es sólo una enorme biblioteca. Gaston Bachelard

Además, creo que el libro digital es un libro como todos. Da igual “el ruido y el olor”. Utilizo una expresión (tristemente famosa), que los inferiores de veinte años no tienen la posibilidad de comprender. De hecho, el libro digital es el futuro de los libros (aunque nos arrepintamos). Además, dentro de unos años por el momento no hablaremos de libros digitales, sino sencillamente de libros, porque por el momento no hablamos de cámaras digitales, sino de cámaras. El libro digital del mismo modo que el libro de papel tiene dentro letras, expresiones, oraciones, párrafos, capítulos y en escasas generaciones nadie se interesará más en el sustento de papel… ¿Y qué pasa con el ruido y el olor de las páginas? Pregunta a los inferiores de veinte años y verás que no comprenden tu pregunta.

¿Por qué desaparecerá el libro de papel clásico?

Primero, no pienso que los dos tipos de libros coexistan. Al decir esto, me siento un poco como Bill Murray en “Un jour sans fin” en el que el pobre Bill comienza cada mañana el día previo. ¡Enloquecer por ello! De hecho, cuando apareció el MP3, sus defensores nos vendieron, con enormes campañas de publicidad, que la música inmaterial coexistirá con el CD. Hoy en día, solamente nos percatamos de que no será así. Y sin embargo! El Blu-ray es, sin lugar a dudas, el último medio físico de la película, en tanto que para él también se nos sirvió el alegato sobre la convivencia. ¿Por qué sería diferente para el libro?

“La bibliomanía es enfermedad; la bibliofilia es ciencia. La primera es la sátira de la segunda. Jules Richard

Me dirán que, en contraste con los fanáticos de la música, los bibliófilos están muy apegados a sus libros. Excepto que en una época no tan lejana había personas que coleccionaban vinilos y que estaban muy apegadas a sus discos. No obstante, estos extraños individuos, como su objeto fetiche, prácticamente desaparecieron. Estos últimos se esconden, porque se avergüenzan de su pasión, la multitud los encuentra extraños como en la increíble película “Ghost World” con Scarlett Johansson. Ah Scarlett Johansson! Me pierdo, me pierdo…

Se me dirá que el libro no requiere un gadget para trabajar como antes era primordial para las películas y la música. Excepto que es el papel y la tinta lo que provoca que el libro ande. El papel y la tinta son como el tocadiscos de vinilo. Así, hubo un tiempo en que escribimos sobre piedra, papiro, rollos de papel, piel de animal y todos estos soportes desapareció a su vez para ofrecer paso al libro que hoy conocemos y que con el tiempo también desaparecerá. Les invito a conocer el impresionante libro de Bruno Blasselle sobre la narración de los libros, que empieza con la aparición del códice. Para aclarar esto, el ensayo de Bruno Blasselle no asegura en absoluto que el libro de papel vaya a ocultar.

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