Hemos vuelto a nuestros orígenes.
Era el sitio de las pruebas, pero roto.
Las ventanas mezclaban demasiadas luces,
Las escaleras estaban subiendo demasiadas estrellas
Que son arcos que se derrumban, escombros,
El fuego parecía arder en otro mundo.

Y en este momento los pájaros vuelan de habitación en habitación,
Las persianas están bajadas, la cama está cubierta de rocas,
El lugar de vida lleno de escombros del cielo que se apagará.
Allí estamos hablando, durante la noche, en voz baja.
Debido a los comentarios de las bóvedas.
Estábamos formando nuestros proyectos: pero un barco,
Cargado de piedras rojas, alejándose
Irresistiblemente de un banco, y el olvido
Ya puso sus cenizas en los sueños
Que volvamos a comenzar sin frenos, poblándonos de imágenes
El fuego que ardió hasta el último día.

¿Es verdad, amigo mío,
Que sólo hay una palabra para
En el lenguaje que llamamos poesía
El sol de la mañana y el sol de la tarde,
Sólo uno el grito de alegría y el grito de angustia,
Sólo uno de los desiertos río arriba y las hachas vuelan,
Sólo una la cama deshecha y el cielo tormentoso,
¿Sólo uno el niño que nace y el dios muerto?

Sí, lo creo, quiero creerlo.
¿Esas sombras que se llevan el espejo?
Y mira, la zarza toma entre las piedras
En la senda de la hierba aún mal cortada
Donde nuestros pasos nos llevaban a los árboles jóvenes.
Hoy me se ve que la palabra
¿Es ese abrevadero medio roto, que se está extendiendo
Con cada amanecer de lluvia el agua inútil.

La hierba y en la hierba el agua que brilla, como un río.
Todo debe ser siempre un remanente de todo el mundo.
El paraíso está disperso, lo sé,
Es la labor terrenal reconocerlos
Las flores esparcidas en la pobre hierba,
Pero el ángel se fué, una luz
Que fue más repentino que el sol poniente.

Y como Adán y Eva caminaremos
Por última vez en el jardín.
Como Adán el primero se arrepiente, como Eva la primera
El valor que deseamos y no queramos
Cruzando la puerta baja que se abre
Allí, en el otro radical de los lomos.
Como augurio de un último rayo.
¿El futuro está en el origen
Como el cielo consiente en un espejo curvo,
¿Podemos deducir de esta luz
¿Quién fue el milagro aquí?
La semilla en nuestras manos oscuras, para otros charcos
¿Al misterio de otros campos “enrejados”?

Precisamente, el sitio para apoderarse, para conquistarnos, está aquí.
Que nos vamos esta noche. Aquí sin fin
Como el agua que se escapa del abrevadero

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