Las nieves azules, de Piotr Bednarski

“Blue Snow”, del escritor polaco Piotr Bednarski, es una novela que me aconsejó (hace varios meses) un ex bloguero. Además, es viable que siga leyéndome, así que me gustaría explotar esta ocasión para ofrecerle las gracias. Gracias Celina!

Así, “Les neiges bleues” es un libro autobiográfico. De hecho, en ésta, el creador polaco habla de su juventud, la que pasó en la inmensidad nevada de Siberia, en un espacio perdido y desértico que puede lograr los -45 grados, aguardando el improbable regreso del padre (encerrado por los comunistas soviéticos en el gulag de Kolyma). Además, el narrador, un niño llamado Petia que vive con su madre y su abuela (una anciana excéntrica), cuenta su historia diaria, sus amistades, sus instantes contentos e infelices. La vida es difícil, pero el joven, un ser alegre (a pesar de las circunstancias), quiere vivir, pero también gozar de la vida más allá de las adversidades… De hecho, la NKVD vigila a todo el planeta, las denuncias son varias, tantas como las ejecuciones. No obstante, más allá de las desgracias y las trampas, Petia jamás dejará de aguardar una vida mejor en un mundo diferente (sin Stalin). De hecho, el niño de ocho años se enfrentará a la desaparición todos los días, de amigos, vecinos, extraños, pero también de la familia. La madre de Petia será su único rayo de sol, es una mujer dulce y cariñosa (con alguna afición por la botella), una mujer apodada “belleza” que será codiciada por todos los hombres que se crucen en su sendero. No obstante, más allá del hambre y la pobreza, el que es tan bello como Nefertititi encontrará el cariño en un óptimo hombre y resistirá a todos esos, como el omnisciente gobierno totalitario, que en teoría le quieren el más grande bien. Negarse a someterse es en ocasiones lo único que queda para los hombres y mujeres fanáticos de la independencia….

A lo largo de sus arrebatos de sinceridad sentimental, Beauté proclamó que mi verdadero padre era el champán rojo. Un magnífico y efervescente champán, que la había sumido en una clase de éxtasis místico. Ella me había concebido en una sensación de confort con champán y después dio a luz a tiempo. Todos, toda mi escuela conocía la crónica de mi nacimiento y nadie la habría cuestionado. Por eso los amigos, cuando usaban mi apellido para comentar conmigo, me llamaban Petia Rougechampagnevitch.

“Nieve Azul” es un libro muy conmovedor. De hecho, es un texto conmovedor que me ha conmovido, cuán raramente una novela lo hizo hasta la actualidad. Así, más allá de la alegría de vivir de Petia, su historia diaria es la mayoria de las veces infeliz. Más allá de todo, Petia se aferrará a los pocos instantes contentos para no rendirse, pero también para no abandonar su niñez…. Por supuesto, me dejé llevar por la fuerza de carácter de esta niña de ocho años y también creí en un mañana mejor, más adelante feliz. Y con respecto al estilo de escritura del escritor polaco, fue un encanto de inicio a fin. En esta novela, sobran las bellísimas oraciones, es viable (casi en todas las páginas) escoger una cita. Para este artículo tenía bastante de donde elegir y en ocasiones pensaba en Dostoyevsky cuando leía a Piotr Bednarski. Este último logró que su texto sea fluido, poético, bello e capaz. En cierto modo, a través de estos recuerdos de la niñez, es también la crónica de un país que el escritor polaco cuenta en su sublime novela: “Les neiges bleues”.

Escribí esta reseña como parte del “Mes de Eva, Patrice y Goran de Europa del Este”.

Traducción realizada con el traductor www.DeepL.com/Translator

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